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Iluminación LED

En primer lugar, vamos a conocer un poco de historia de la iluminación LED y como nace Henry Joseph Round, experto en radiocomunicación, por 1907 realizó un experimento altamente costoso con cristales de germanio, cosa que le llevó a descubrir el efecto físico de la electroluminiscencia y así crear el primer diodo semiconductor. Este experimento, como decimos, fue muy costoso y parecía que no tenía futuro alguno, así que nadie indagó más y quedó obsoleto.

No obstante, en 1962, Nick Holonyak colaborando como científico en un laboratorio de General Electric en Nueva York inventó el primer LED rojo basado en semiconductores. A partir de ahí, empezó el cambio en la señalización gracias al LED rojo, pero no era rival, ni de lejos, del foco incandescente.

Más tarde otros como Jacques Pankove también realizaron inventos y descubrimientos como en el caso del LED azul de baja potencia, aunque el siguiente gran cambio vino de manos de Shuji Nakamura de Nichia que desarrolló el primer LED totalmente azul y perfeccionado que marcó el comienzo de la iluminación LED, así como el fin de la iluminación tradicional.

Sabiendo un poco de historia de cómo aparecieron las bombillas LED y todo este nuevo mundo, ahora podemos adentrarnos a saber cómo funciona. Los LEDs son diodos semiconductores que permiten que la corriente fluya en una sola dirección. El material semiconductor está en capas en forma de unión p-n. Así pues, en el momento en el que se aplica una tensión adecuada a los cables, los electrones pueden recombinarse con los agujeros dentro del dispositivo, liberando energía en forma de fotones.

Los diodos que forman el LED pueden emitir radiación electromagnética. Son los materiales los que mandan el color, así que diferentes materiales producen luz con diferentes longitudes de onda y colores.

En algo que tenemos que prestar atención es en el ángulo de apertura de las lámparas LED o de toda la iluminación LED en general. Este concepto nos servirá para iluminar de forma óptima la estancia que estemos pensando en alumbrar. Si escogemos mal este ángulo de apertura podemos dejar lugares con sombras o mal iluminadas, y en el caso contrario lo que nos puede pasar es que tengamos toda la estancia iluminada pero que perdamos iluminación de nuestras bombillas LED.

Lo idóneo es tener un punto de equilibrio entre una buena iluminación y que a la vez cubra cuanta más área mejor. A modo genérico podemos determinar tres varemos de ángulos de apertura con los que centraremos nuestra estrategia para iluminar las estancias:

Los ángulos muy pequeños (menos de 10º de apertura) que son utilizados para iluminar objetos concretos, y no espacios grandes. En el caso podremos iluminar bodegones, esculturas, cuadros, etc. Es ideal para museos o para si en tu casa quieres resaltar un objeto valioso para ti.

En segundo lugar, tenemos los ángulos medios entre 24 y 60º, que suelen ser los más comunes. Éstos son utilizados para alumbrar estancias medias y casi grandes, como salones, comedores, habitaciones… Es tanto para uso personal como comercial, puesto que en restaurantes o tiendas también veremos normalmente estos ángulos de apertura de lámparas LED.

Finalmente tenemos los ángulos grandes que son los que superan los 60ª. Éstos ángulos son ideales para iluminar zonas muy grandes, tales como polideportivos, almacenes, naves y otros.